Más que Monumento y coches
Lo abraza como un cinturón el Yaque, cual describe en su sublime letra el cantor de las ciudades Juan Lockward. Y es ese mismo Yaque, el que humedece pobrezas de su orilla, al que la industria putrefacta y mutila, el que moja sembradíos de pueblos vecinos preñados de fruto y olvido; es el Yaque de Santiago, la ciudad de algunos caballeros, la Hidalga del Tabaco. Como resuena y vibran sus piedras y sus aguas, resuena el murmullo de mis vecinos; cae como acantilados lo que piensan de su ciudad, los valientes y amantes de la campiña merenguera. Porque aquí todo el mundo habla, o murmura, que aunque son pintorescos nuestros coches, ´´Santiago no va en coche´´. Eso piensa, muy convencida y gestosa al hablar Doña Agustina, aunque no nacida, criada en el mismísimo Santiago, que si antes era más pobre era más limpio- apuntaba muy segura- y agregaba, que prefiere la última de sus características. Para no cansar en la conversación, que a orillas de una mata con pocas hojas se hizo placentera,...