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Mostrando entradas de abril, 2007

´´POR LA RENDIJA´´

Santiago se ha inundado y nadie hace na´ Ante los constantes y torrenciales aguaceros que sobre nuestro territorio, en especial la zona norte del país, han caído, y que han llevado al colapso a decenas de viviendas de sectores de la ciudad de Santiago, así como inundaciones en gran parte del municipio de Licey, es evidente que las autoridades deben actuar más que con urgencia. Monte adentro de Licey al medio es una pequeña comunidad que al igual que otros de ese municipio, lloran de impotencia de solo ver cuando el cielo les avisa con un tono gris, que pronto va a llover, pues deben de inmediato recoger sus ajuares y encaramarlos en pedazos de concreto o en el techo. Nuestra bellísima ciudad, y da pena pero es verdad, es un desastre total cuando llueve; solo vasta con transitar, si es posible, las principales avenidas de ella, y las pruebas saldrán a flote. Unas autoridades como las nuestras, indolentes, ciegas e insensibles, no visitan estos lugares donde la miseria ahoga al más nece...

ARTICULANDO UN DESAHOGO

Delincuencia Vrs. Futuro En una sociedad como la nuestra donde la seguridad del ciudadano cuelga de un hilo de poco grosor y donde frecuentemente se suceden casos de atracos, robos, muertes y otros crímenes, que imposible se hace para el joven estudiante de hoy, salir a las calles en busca de un mejor futuro, cuando las posibilidades son de que caiga en manos de un delincuente, que busca saciar su sed de vicios con el sudor del trabajo ajeno. En nuestra ciudad han caído, en los últimos días, alrededor de 5 jóvenes estudiantes, no cualquier otro, sino cinco proveedores de un mejor porvenir para la patria, que no pudieron defender sus vidas porque solo llevaban el arma del saber en sus manos, unos libros y cuadernos. Las pocas posibilidades de un empleo digno, considerable, empuja al crecimiento de la violencia y la delincuencia, la gente desespera y en su grito de impotencia, derrama su rabia sobre los demás y se hace tanto víctima como victimario. Porqué no sopesar la idea de que hay c...