ARTICULANDO UN DESAHOGO

Delincuencia Vrs. Futuro

En una sociedad como la nuestra donde la seguridad del ciudadano cuelga de un hilo de poco grosor y donde frecuentemente se suceden casos de atracos, robos, muertes y otros crímenes, que imposible se hace para el joven estudiante de hoy, salir a las calles en busca de un mejor futuro, cuando las posibilidades son de que caiga en manos de un delincuente, que busca saciar su sed de vicios con el sudor del trabajo ajeno.

En nuestra ciudad han caído, en los últimos días, alrededor de 5 jóvenes estudiantes, no cualquier otro, sino cinco proveedores de un mejor porvenir para la patria, que no pudieron defender sus vidas porque solo llevaban el arma del saber en sus manos, unos libros y cuadernos.

Las pocas posibilidades de un empleo digno, considerable, empuja al crecimiento de la violencia y la delincuencia, la gente desespera y en su grito de impotencia, derrama su rabia sobre los demás y se hace tanto víctima como victimario.

Porqué no sopesar la idea de que hay cientos de jóvenes que en lugar de salir a las calles, se quedan postrados en un sofá en sus viviendas, con la idea de que fuera de ésta algún mal pueda terminar con sus vidas. Es probable que ya no haya confianza.

El futuro que busca encontrar la juventud de hoy, queda resguardado bajo las alas de la maldad de la delincuencia, que nos asecha y que parece ganarnos la batalla, cuando se lleva de nuestro lado la ilusión de los soñadores, de los que esperaban un sueño.

En junio 19 del 2006, cuando un grupo de vándalos dio muerte a la joven estudiante del sector de Gurabo, en Santiago, Vanesa Ramírez Faña, el temor quedó enfrascado en la sociedad dominicana y como si fuese ayer, recordamos este crimen cuando al joven José Manuel Mercado estudiante de comunicación social del CURSA, le segaron la vida de una manera cruel y violenta, por la misma razón, un celular.

A principios del mes en curso también cayó abatido otro joven estudiante, esta vez de UTESA. Se trata de Manuel Enríquez Peña, a quien presuntamente marchitaron la vida por despojarlo de un celular, versión que los familiares y la policía niega. La situación es alarmante, la llamada seguridad ciudadana tomó su pasaje de ida, y nos dejó a oscuras.

Siendo así, adonde iremos a parar? si hoy los pocos jóvenes con empeño y deseos de superación salen a las calles en busca de un mejor futuro, un mejor porvenir y se tropiezan con la misma muerte.
La ciudadanía está atemorizada, ya no hay confianza.


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