Qué bonita Barahona!
Temporizaban sus agujas algo mas que la primera hora de la tarde, el autobus corría, abandonaba, ese viernes de calles soleadas, el restaurador Santiago y una emoción crecía enamorada de aquel viaje. Allá nos esperaba lo desconocido, por tantos conocido y eternamente placentero, era el Sur Profundo, esa, la llamada Perla del Sur, la maravilla natural. La media tarde había llegado y de repente, tropezó la mirada con un azul inigualable y profundo, era el azul de ese ancho mar que no acababa en la mirada, que era infinito. El autobus otra vez corría y de pronto, oscurecían esas calles bonitas que antes jamás pisé; veian nuestros ojos La noche Barahona. Detrás de ella, la travesía desnudaba la ambición de conocer. Yo ya era profunda, me había bañado del sur y feliz mi recuerdo visor captó aquellos parques, iglesias, hoteles, esquinas, motochonchos y en ese correr y recorrer vimos un pueblo tranquilo, de caras bonitas y morenas, de miradas reverendosas. Con su gastronomía, cultura, tr...