Qué bonita Barahona!





Temporizaban sus agujas algo mas que la primera hora de la tarde, el autobus corría, abandonaba, ese viernes de calles soleadas, el restaurador Santiago y una emoción crecía enamorada de aquel viaje.
Allá nos esperaba lo desconocido, 
por tantos conocido 
y eternamente placentero, era el Sur Profundo, esa, la 
llamada Perla del Sur, la maravilla natural.

La media tarde había llegado y de repente, tropezó la mirada con un azul inigualable y profundo, era el azul de ese ancho mar que no acababa en la 
mirada, que era infinito.

El autobus otra vez corría y de pronto, oscurecían esas 
calles bonitas que antes jamás pisé; veian nuestros ojos La noche Barahona. Detrás de ella, la travesía desnudaba la ambición de conocer. Yo ya era profunda, me había bañado del sur y feliz mi recuerdo visor captó aquellos parques, iglesias, hoteles, esquinas, motochonchos y en ese correr y recorrer vimos un pueblo tranquilo, de caras bonitas y morenas, de miradas reverendosas.

Con su gastronomía, cultura, tradición y diversidad ecológica: playas, ríos, montañas, aves, que bonita es Barahona.

Nos conquistaban además sus acogedores hoteles, laderados por playas bañadas de un turqueza divino. El quemaito, Playa Azul y había una Casa, que también era Bonita y en cuyo patio jugaba, inquieto e imponente un estruendoso y elegante mar.

Más allá, como queriendo abrazar el cielo, subía y subía ambicioso, otra vez el autobus y diósenos la bienvenida una nube gris y fría, música natural interpretaban aves, y de nuevo, como entregándonos su afán, las caras morenas y solidarias, las caras bonitas de Barahona. Habíamos llegado al Cachote.

Una travesía más nos esperaba coqueta y atrevida en el estrecho camino donde a cualquiera enamora el más exótico verdor y el candor de orquídeas, narcisos, helechos, Bromelias, de un adulto Ebano Verde y Manaclas que enredaban de pasión sus raíces, nos hizo atravezar, sobre un suelo húmedo y drenado, la casa en que nos acogió la Jibijoa.

Acogedora y en lo más alto, sorprendió otra vez la lluviosa y helada noche. Al despertar, placentero y gris, llegaba el día en que nos despedíamos de las caras morenas y bonitas, debíamos partir. Ya nos llamaba y nos atraía, celoso El Polo y nos llevó hasta sí; y aromatizados quedamos, con la piel magnetizada de ella. Y ahora la siento tan pegada a mi, es su recuerdo vivo, es Barahona, Nuestra Maravilla Natural.

Comentarios

Daniela Cruz Gil ha dicho que…
Y entonces Yomaira, como la poeta no soy yo solamente...
Paraíso Divino ha dicho que…
Bendiciones apreciada visitante... vuelve pronto, Barahona es un poema en flor es un IDILIO inolvidable con ese rugir de mar al besar la orilla y el suave remanso de brisa cálida y fresca jugueteando con sus palmeras y el embriagador clima de CACHOTE conjugado con ese azul turquesa del mirador Punta Martín García, es un poema de nunca acabar...aquí te esperamos: BIENVENIDA HOY Y SIEMPRE!!

Entradas populares de este blog

El dueño de los Mares perdidos

No nos van a callar!!