''Cien Fuegos, por dentro''





En una provincia en la que según las autoridades galopa el desarrollo y la modernidad, y considerada el corazón del Cibao, existe el contraste perfecto del progreso envuelto en la vida de los residentes en el sector de Cien Fuegos, uno de los más grandes y empobrecidos de Santiago.

Entre el descuido y la indiferencia, se desempeña la vida de una trigenaria comunidad donde no ha llegado el favor del voto, provocando innumerables manifestaciones de rechazo al olvido.

Era el año 1975 cuando un gran incendio, consumió por completo la destilería Bermúdez en el sector El Ejido, tragedia tras la cual quedaron destruidas cerca de 30 viviendas de familias humildes, cuya suerte corrida fue la de convertirse en damnificados.

Las luchas y reuniones constantes lograron la donación de 100 tareas de tierra, fruto de un aporte hecho por el empresario Popy Bermúdez y con el cual se levantaron las primeras casuchas en barriadas que recibieron el nombre de El fondo de la Botella y el Cien Fuegos Central, en unos terrenos ubicados al Oeste de Santiago, que hoy reciben el nombre de Cien Fuegos.

'' Nosotros llegamos y estaba todo limpiecito, vea, ahí no se veía nada en todo ese pedazo'' narra parte de sus primeros días en el lugar, Lorenzo Sena residente hace 30 años en Cien Fuegos.

El pasado dos de agosto, la comunidad, copada de tristezas y calamidades cumplió el 35 aniversario de su levantamiento y al sol de hoy cuenta con 35 sub sectores que lo han convertido en el mas poblado de la provincia, con alrededor de cien mil habitantes.

Su suerte ha sido la de pocos, la cantidad de personas que residen en situación de pobreza extrema, distan muy poco de la realidad del Santiago que se conoce fuera. La falta de servicios tan básicos como agua potable, energía eléctrica, educación o salud son el diario vivir de gente infante, adulta y anciana que ahoga sus pies en sus polvorientas calles.

'' En los barrios donde llega un poco de agua, el servicio es pésimo, igual la luz eléctrica'' indicó el pastor Pablo Ureña, director del programa Niños con una Esperanza.

Familias como la de Silvia Vargas Paulino, se la pasan comprando galones, tanques y cubos de agua, como comprobó en un recorrido 7dias.com.do, mientras narró que además debe juntar la leña para preparar los alimentos.

Eran las cinco de la tarde y la joven madre de tres criaturas, que perdió a uno de 12 años a quien le fue casi cercenada la cabeza cuando hurgando entre la basura del vertedero no pudo ver un camión recolector, preparaba el primer bocado que probarían en el día.

Un crecimiento acelerado, sin control ni planeamiento urbano, trajo consecuencias. En Cien Fuegos, muchos de sus barrios crecieron improvisados con la llegada de gente desde diferentes rincones de la provincia y la región, que hallaban terrenos y casas a buen precio.

Una de esas consecuencias lo es la gran cantidad de infantes que este año se quedaría fuera de las aulas porque antes había sobre población estudiantil y tras la creación de dos barrios más, la situación empeoró, sostuvo el pastor Ureña.

Instalado en el año 1972 en la Circunvalación o Mirador del Yaque el Parque Industrial de Zonas Francas, Cien Fuegos se convierte en una atractiva alternativa para la gente, por su cercanía con lo que llegó a ser su principal fuente de empleo. Muchos llegaban en concho, motoconchos y hasta a pie a la zona.

El empresario Carlos Sully Fondeur recuerda que en los años florecientes de la zona que llegó a tener hasta 50 mil empleados, la gente comenzó a emigrar a los sectores que circundaban el parque industrial para llegar a tiempo y estar cerca de su trabajo.

No cree sin embargo, que en Cien Fuegos haya tanto desamparo porque lo atrajo la gran cantidad de gente pobre que buscó colocarse allí por su cercanía con la zona, ya que el sector más cercano geográficamente es el Ensanche Espaillat, donde la realidad es menos dolosa.

Originalmente deprimida por la pobreza, la comunidad quedó estancada por la falta de empleo.

Más del 90 por ciento de sus pobladores, era empleado de Zonas Francas, cimiente de la economía en Santiago y que al desplomarse hace unos años dejó en el desamparo a cientos de miles de operarios; una catástrofe económica que subrayó más la pobreza.

El hecho trajo mucha hambruna, asegura Pablo Ureña, porque una gran mayoría sabía solo coser en una máquina.

La caída, prácticamente total del parque de empleos más sólido que tenía la provincia, elevó el número de desempleados de Santiago, pero en esta comunidad la realidad había tocado de cerca y las oportunidades se hicieron pocas. Los negocios informales fueron notorios, porque la gente no halló de qué echar mano.

Es así como el negocio de la venta de metales que ya era parte del trabajo de cientos en Cien Fuegos con la mercancía extraída del vertedero, comienza a proliferar y resurge entonces como un salva vidas.

Carritos de hot dogs, pica pollo, motoconchos, venta de chucherías y tiendas ambulantes recorren calles de manos de desempleados residentes en Cien Fuegos
La Piña, Santa Lucía, Ensanches José Manuel y La Fe, Las Colinas, El fondo de la botella, El Tabaco, La Gloria, San Lorenzo y el barrio Alegría, son los más desposeídos y sufren problemas neurálgicos que impiden su desarrollo.

'' Hay que ir allá, tú dices que fuiste pero hay que ir allá y ver la miseria tan grande en que vive esa gente'' sostuvo el empresario Sully Fondeur, ex presidente de la Corporación de Zonas Francas quien denuncia que las autoridades no han hecho nada porque se han desentendido.

A juicio del presidente de la Federación de Juntas de Vecinos de Cien Fuegos, Radhamés Gómez, su principal problema es la falta de empleos y la cantidad de basura que copa las calles produciendo enfermedades.

Lastimado durante años por su cercanía con el vertedero de Rafey, Cien Fuegos hizo de su desgracia una forma de vida, ya que miles se volcaban a hurgar entre la basura para vivir de ella.

Con una inversión millonaria, la pasada administración del Ayuntamiento inauguró la primera parte de lo que denominó un Eco Parque de Rafey, que supuestamente eliminó el vertedero, pero la humareda sigue flotante y lastima como el primer día.

Muchos creen que se juega con la vida y el dinero público, porque se ha utilizado la desdicha para pedir a nombre del barrio, que pocas veces sale beneficiado.

Otra promesa del ex sindico José Enrique Sued, un multiuso, descansa inacabado en el sector Santa Lucía.

Como otras de las tantas ayudas, el gobierno municipal español de la Xunta de Galicia donó en el 2008 más de un millón de euros para iniciar durante un período de tres años el proceso de mejoramiento integral del barrio la Mosca o Santa Lucía.

Los recursos, que fueron entregados en una primera partida que supera los 30 millones de pesos a varias ONGs y la cámara de comercio y producción de Santiago, fueron invertidos en la realización de cursos talleres, técnicos, de orientación, capacitación y legalización de seis instituciones comunitarias.

La Fundación Solidaridad, recibió una primera partida de 75 mil euros, los cuales fueron utilizados para capacitar a las organizaciones comunitarias e incorporarlas para que pudieran actuar de forma jurídica y sepan como defenderse y reclamar sus derechos. Las instituciones favorecidas fueron seis, entre ellos grupos de madres y mujeres del sector Santa Lucía, grupos de jóvenes y juntas de vecinos.

La Cámara de Comercio y Producción de Santiago, recibió un primer fondo de 167 mil euros con los cuales también se capacitó a los residentes del barrio.

Con ese dinero se capacitó a cientos de personas en cursos técnicos, muchos de los cuales tenían hasta seis meses de duración, indicó Carlos Peralta, coordinador del proyecto por la Cámara de Comercio.

Pero a juicio de la gente favorecida, los millones donados no se ven en el barrio. El proyecto de mejoramiento incluía la construcción de 489 baños para igual número de viviendas que componen el barrio. Otras promesas del proyecto fue remover de las zonas de riesgo a varias familias y nunca se concretizó. Tampoco el mejoramiento de la condición en que trabajan los buzos del vertedero.

Lorena Peillet, representante de la Xunta de Galicia defiende a las instituciones y dice que los procedimientos que deben seguir para justificar el uso de los recursos son muy estrictos, con lo cual cumplen las instituciones con las que trabajan en el proyecto.

Dicen también que por ser elementos cualitativos, es difícil que se puedan medir.
Organizados y legalmente constituidos, los jóvenes que integran el grupo que lucha por un futuro mejor en Cien Fuegos se sienten satisfechos con la capacitación recibida, porque es, a juicio propio, la base para el desarrollo; aunque muchos en la barriada reconocen que no es lo que esperaban.

El barrio sigue en las mismas penurias, cuando se esperó que mejoraría su precaria condición de pobreza.

Un logro que resaltan es la instalación del sistema para el servicio de agua potable, de lo cual disfrutan gracias a la intervención de ese proyecto.

Por demás, la miseria punza en lo oscuro y claro y hay latente un evidente desamparo reflejado en su larga historia. Las autoridades de hoy, como las de ayer, prometen.

La ex gobernadora Nidia Bisonó dice que lo importante son los ciudadanos y que se trata de ayudarlos, pero hay que esperar a que se instalen las nuevas autoridades.

En una zona a la que se emigra con evidente facilidad, ha llegado de todo y su desangrada necesidad, falta de empleo y oportunidades han sembrado temor por la delincuencia desatada.

El cúmulo de problemas conocidos hace que su propia gente esconda la cara, mientras Digna Corcino, maestra de profusión, asegura que en la universidad donde se capacita en una maestría en educación, muchas personas ocultan su procedencia por no decir que son del barrio, conocido por las cosas malas, mas que por las buenas.

La Comunidad Unida de Cien Fuegos, la Red de organizaciones Comunitarias, Juntas de Vecinos, estudiantes y profesionales quieren que brillen sus verdaderos valores, porque entre otros tantos aportes, Cien Fuegos ha parido el grupo universitario más grande que cualquier otro sector pudo dar.

En el barrio opera el Centro Cultural de apoyo a la juventud, bibliotecas públicas, instalaciones deportivas, pero hace falta más respaldo para el desarrollo de manera que su gente se sienta orgullosa de Cien Fuegos, porque Cien Fuegos tiene otra cara.

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